top of page

Hecho despacito, como antes
Para los que todavía creen en las cosas que duran poco y significan mucho
Se abren cuando quieren, duran lo que duran y se van sin pedir permiso.
Y en eso, para nosotros, está toda su gracia.
Vivimos en un mundo que lo quiere todo rápido, igual y perfecto.
Nosotros preferimos lo otro: lo hecho a mano, lo que tiene tiempo dentro, lo que huele a algo real.
Un ramo que no es simétrico.
Un tallo que se tuerce un poco.
El pétalo que ya empieza a doblarse.
Eso también es bonito. Quizás es lo más bonito.
Creemos en las cosas que se hacen despacito, como antes.
En lo artesanal que no disimula que hay manos detrás.
En sacarle la parte bonita a todo — incluso a lo que no dura.
Especialmente a lo que no dura.
Manifiesto
Las flores no esperan
bottom of page


















